Para qué la formación en la era de Internet.

Para qué la formación en la era de Internet

La formación en la era de Internet se debe entender de manera diferente a lo que se venía haciendo hasta ahora.

Es tan necesaria como siempre, puede que incluso sea más necesaria de lo que nunca ha sido.

Sin embargo, el paradigma, las intenciones, son diferentes.

 

Aquella formación basada en la dificultad de acceso.

Cuando íbamos al colegio ¿en qué consistía buena parte del temario?

En memorizar, aprender datos, retenerlos en la memoria.

En ocasiones, el éxito académico estaba con quien era capaz de retener muchos datos en la memoria hasta el momento del examen, aunque los olvidase minutos después.

Las materias relacionadas con la Geografía o la Historia son un clarísimo ejemplo de ello.

Quien más y quien menos, todo el mundo ha tenido que memorizar los ríos de tal o cual vertiente, sus afluentes, las cordilleras… o en qué fechas (más o menos concretas) reinó tal o cual Rey, o cuándo fue esta o aquella batalla…

Si alguien te preguntaba, en cualquier lugar, acerca de los ríos, cordilleras o reyes, y no sabías contestar, eras un ignorante, un inculto, un mal estudiante.

 

¿Y esto, por qué?

Porque, para poder comprobar el dato, había que buscarlo en los libros, y los libros estaban en las bibliotecas, no estaban siempre al alcance de la mano.

Es decir, el acceso a la información estaba más o menos difícil, y por tanto el nivel cultural se medía en función de la memorización de datos.

Esto sigue ocurriendo hoy en día, en muchos sistemas educativos, donde se induce la dificultad al acceso a la información para seguir con los mismos métodos de siempre, lo cual acaba por asemejar peligrosamente los méritos académicos a los méritos circenses: hay quien es capaz de caminar por una cuerda floja sin caerse o hacer malabarismos con muchos objetos; y hay quien es capar de recitar todos los reyes de una época sin equivocarse.

 

El acceso a la información ha llegado con Internet, y con los dispositivos móviles.

Si hoy me aborda alguien en la calle y me pregunta algo acerca de un río o de una montaña, instantáneamente lo busco en Internet a través de un smartphone o cualquier dispositivo móvil a mi alcance, y le puedo dar una cantidad de datos abrumadora al respecto.

No necesito memorizarlo.

De hecho, si comparamos los datos que se memorizaban académicamente con los que leo instantáneamente en Internet, eran ridículamente escasos.

Por tanto, la formación en la era de Internet deberá ser distinta a lo que ha sido hasta ahora, ¿no?

 

La solución educativa inmediata: no abordar el problema y prohibir el acceso.

De repente, el sector educativo se ve desbordado por Internet, y no sabe cómo afrontar el nuevo paradigma, así que actúa de la manera más torpe y tradicional: prohíbe a los alumnos acceder a Internet.

De esta manera, evitando el acceso a la información, se puede seguir obligando a los estudiantes a que memoricen datos.

A aquellos a quienes se pille consultando Internet, se les suspende, y punto.

Así, se sigue igual que antes.

Pero es imparable.

 

Desdeñar lo que no se lee.

Otra cosa que se hace es rechazar la validez de aquello que no está escrito en un libro.

Si alguien aprende algo usando una plataforma de vídeos, por ejemplo, no se le da relevancia, porque no lo ha leído.

En este mismo blog puedes leer un artículo acerca del exceso de crédito que se da a los libros.

Se pueden ver muchas tonterías en Internet, y también se pueden leer muchas tonterías en libros: del mismo modo, se puede aprender mucho de los libros, y también se puede aprender mucho en Internet.

Como ya lo expliqué en aquel artículo, no voy a extenderme más aquí.

Pero vamos viendo ya por dónde va la nueva necesidad, para qué la formación en la era de Internet.

 

La clave de la formación en la era de Internet es aprender a usar los datos.

¿Qué significa que un río tenga un caudal expresado en m3/h?

¿Qué significa que ese caudal vaya variando?

Esto no es lo mismo que pedir que memorices los m3/h que tenía el río en el momento en que se escribió el libro que te obligan a seguir.

De hecho, es absolutamente distinto.

 

No solo hablamos del colegio, sino también de los profesionales de cualquier ámbito.

No hace mucho hemos hablado en este mismo blog (y volveremos a hacerlo), en el ámbito de la Empleabilidad, de la red social LinkedIn (puedes visitar el artículo, si quieres, pulsando aquí).

En ese artículo, exponía algunos consejos para mejorar tus probabilidades de ser encontrado por aquellos que ofrecen empleo.

Puedes encontrar en Internet un montón de artículos de cómo hacer un perfil en LinkedIn, libros, vídeotutoriales detallados, etc.

Pero lo que yo te explico no es lo que ya ves en un manual, o en un vídeotutorial, lo que te explico es una aproximación estratégica al asunto. No te digo si tienes que pulsar en tal tecla o desplegar tal o cual menú…

Lo que te explico es lo que debes hacer, a nivel estratégico, para conseguir un mejor resultado.

 

Ejemplo: productividad con CAD.

He tenido ocasión de participar en el grupo de Productividadconcad, que se dedica al mundo del diseño asistido por ordenador (Computer Aided Design, CAD).

Lo atractivo del asunto fue la propuesta de valor: no se trata de explicar cómo se usa un programa u otro.

Para eso ya hay muchos recursos excelentes: academias, libros, videotutoriales, vídeocursos…

Lo que Productividadconcad propone es cómo ser productivo en un entorno donde el CAD es el centro de la actividad, independientemente del programa que se utilice.

Hay estrategias que aplicar, y la casuística es variada, en función de si se trabaja en solitario, en equipo, en grupos de equipos, presencialmente, en remoto, etc.

Lo que el cliente obtiene cuando contrata a Productividadconcad es un valor aprovechando las estructuras de conocimiento actuales: cómo organizarte, cómo configurar tu equipo, cómo elegir material, cómo comunicarte con el resto del equipo, cómo crear estructuras de trabajo con archivos CAD… y todo ello es independiente de si se usa un programa u otro.

En resumen, no se trata de aprender a usar un programa, sino a cómo ser productivo con el CAD.

 

Filtrar, agrupar y ordenar información.

Te puedo decir que, personalmente, pago con regularidad por mi formación online.

¿Y por qué pago, si puedo, probablemente, encontrar toda esa información (o una buena parte de la misma) gratuitamente en Internet?

Pues, básicamente, por los 3 conceptos que te nombro en este apartado: pago por que alguien filtre la información, agrupe la información, y ordene la información.

Dependiendo de quién se encargue de esas 3 tareas, la formación será más valiosa o menos.

Si contrato un curso con alguien reconocido en su sector, y ese curso dura un cierto tiempo (por decir algo, 10 horas), puedes tener por seguro que, si intentas encontrar toda la información por tu cuenta en Internet, tardarás semanas o meses enteros, y no tendrás la seguridad de haber encontrado todo lo que necesitas, o si lo que estás leyendo tiene un grado de fiabilidad suficiente o no.

Por tanto, el formador “separa el grano de la paja”, agrupa todo lo necesario para que, al final del curso, la formación sea suficiente, y lo ordena de manera que la comprensión de unos conceptos vaya posibilitándome entender otros.

Yo mismo, como formador, actúo de esa misma manera, y no solo online.

Cuando doy un curso presencial, los asistentes saben que lo que explico está filtrado, agrupado y ordenado.

 

Aprender a aprender.

Imagina que haces un curso de algo, de lo que sea.

Por decir algo, pensemos en un curso de fotografía de 14 lecciones.

Una de esas lecciones está dedicada a las lentes de la cámara fotográfica, y se te explican los conceptos necesarios para hablar de ello.

Tú terminas el curso, y gracias a esos conceptos entendidos, ahora puedes leer un súper artículo de una web especializada en lentes de cámaras, que profundiza mucho más en ese aspecto de lo que profundizó el curso que pagaste, pero que gracias a haber entendido los conceptos que allí se te explicaron, ahora puedes seguir aprendiendo más, y más…

Tal vez no hubieras entendido los conceptos relativos a las lentes si no te hubieran explicado previamente otros, relativos a la visión, al comportamiento de la luz, etc.

Tu profesor agrupó información y te la ordenó para que unos conceptos aprendidos te permitieran entender otros, y así sucesivamente, no solo durante el curso, sino también posteriormente.

Es decir, la formación en la era de Internet no termina con un curso, se trata de aprender a aprender.

 

Así, entendemos para qué la formación en la era de Internet.

Vemos que la formación en la era de Internet no ha dejado de ser necesaria, pero sí que el paradigma ha de ser otro, sea en las escuelas, sea en tu capacitación profesional.

Desde luego, es una excelente ocasión para recordarte que, si quieres contratarme para eventos formativos, solo tienes que decírmelo a través del formulario de contacto.

Sí, quiero contratarte

Si no se entiende lo que aquí te he expuesto, estamos desaprovechando el potencial de un depósito de conocimiento enorme, por no saber usarlo.

Es necesario evolucionar, avanzar en el sentido correcto.

La comprensión de lo que significa el nivel cultural, lo que significa la formación, debe entenderse dentro del nuevo paradigma.

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