No te avergüences si estás buscando empleo.

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Si buscas empleo, buscas empleo.

Hay una expresión popular que dice algo así como que, para que un banco te conceda un préstamo, tienes que demostrarle que no necesitas ese préstamo.

Con el empleo, y el mundo de los RRHH, a menudo ocurre lo mismo.

Si quieres, echa un ojo al post “RRHH y salir de la zona de confort“, en el que te hablo de algunos de los prejuicios más habituales de aquellos que encontrarás en los procesos de selección.

Uno de esos prejuicios es pensar que los que son buenos en algo, tienen empleo, y que los que no tienen empleo, es que son malos.

Es mucho más fácil pensar así, ya que se evita tener que considerar mil variables alrededor de cada persona, y que pueden haber influido en que tenga o no empleo en este momento.

Sí, puede ser que sea malo.

Pero también puede ser que estuviese trabajando en una empresa que haya quebrado, o que haya tenido alguna urgencia familiar que le haya obligado a interrumpir su actividad laboral, o que haya decidido tomarse un tiempo para reciclarse y formarse para el futuro…

Efectivamente, es más fácil pensar que todo eso no existe, y que “si fueras bueno, tendrías empleo”.

Por tanto, parece que el hecho de “reconocer” que estás buscando un empleo, implica que no eres muy bueno en lo que haces (porque, si lo fueras, tendrías empleo), y por tanto, debería darte vergüenza.

Déjame que te diga algo: NO ES ASÍ.

 

Si alguien te prejuzga, no eres tú quien tiene el problema.

Como decía en el post al que te remitía antes, no debes dejarte arrastrar por los problemas perceptivos de otros.

Si alguien no es capaz de ver más allá del “si fueras bueno, tendrías empleo”, no eres tú quien tiene problemas de razonamiento, sino esa persona.

De acuerdo, sí, es cierto: el hecho de que esa persona tenga prejuicios y no razone muy bien, a ti te puede influir, sobre todo si tiene poder de decisión en un proceso de selección para un trabajo al que tú te estés postulando como candidato.

En este sentido, sí, tienes un problema.

Pero no deja de ser un problema derivado de que esa persona tiene, a su vez, el problema raíz.

Piensa que si, cuando ibas a la escuela, tú llegabas a saber más que tu profesor, éste podía actuar, básicamente, de dos maneras:

  1. Te pondría una calificación extraordinariamente buena, e intentaría apoyarte para seguir desarrollando tu potencial.
  2. Te suspendería, porque no lo admitiría.

Efectivamente, si nos ponemos en el caso 2, el hecho de tener un profesor poco adecuado te puede perjudicar, y mucho, aunque el problema no estuviera en ti, sino en el profesor.

Pero, y esto es importante, lo que tú puedes controlar es lo que haces tú, y cómo enfocas tú las cosas.

 

Procesos de selección: Sé sincer@, pero miénteme.

Una de las herramientas que ha influido más en el mundo de los procesos de selección para los trabajos ha sido la red social LinkedIn.

De hecho, la profesión que más utiliza esa red social es la de “reclutador”, o aquellas personas que buscan profesionales aptos para cubrir puestos vacantes de los clientes que les encargan esos procesos de selección.

Para estos profesionales, LinkedIn es un gran muestrario de currículums. No tienen que pedirlos, sino que están ahí, son los perfiles de usuario de aquellos que tienen cuenta en la red social.

En estos perfiles, se muestra diversa información de las personas, y se destacan, sobre otras cosas, el nombre, y un “titular”, que habitualmente se identifica con el puesto de trabajo (aunque no siempre sea ésta una buena interpretación del titular, pero no entraremos en eso aquí).

Y después, incluso si no se indica en el titular, aparece la lista de empleos que se ha tenido, ordenados desde más reciente a más antiguos.

Bien, uno de los posibles “empleos” que te permite poner LinkedIn en tu perfil es “en búsqueda activa de empleo”.

Se hace, entonces, curioso ver cómo cada cierto tiempo, algún reclutador escribe una nota recomendando que no utilices esto, que dejes un puesto, tal vez el último que hayas tenido (y que ya no tienes).

Claro, una de las mayores dificultades a las que se han enfrentado, desde siempre, los buenos responsables de procesos de selección es saber qué parte de los currículums de los candidatos es cierta, y qué parte está “inflada”.

Siempre se quejan de falta de sinceridad, y piden que se diga la verdad, pues mentir suele llevar a no tener éxito en el puesto, en caso de pasar la criba del proceso de selección, mintiendo.

Y sin embargo, te recomiendan que no te declares “en búsqueda activa de empleo”.

 

¿Por qué te recomiendan no decir que estás “en búsqueda activa de empleo”, si lo estás?

Para los reclutadores profesionales, LinkedIn es un buscador, similar a Google, pero referido a perfiles profesionales.

Por tanto, ellos efectúan búsquedas.

Esas búsquedas, encuentran unos resultados.

A diferencia de los procesos de selección en los que se oferta un puesto en una empresa, y son los candidatos los que se presentan y envían sus CV, estos reclutadores entienden que, en LinkedIn, prácticamente cualquier persona es un posible candidato a un puesto, sin saberlo.

Por lo tanto, cuando a uno de estos profesionales un cliente les pide cubrir una vacante, no ponen un anuncio diciendo “se necesita…”, sino que, directamente, buscan personas que reúnan las características requeridas para ese puesto, y lo hacen en LinkedIn.

Por ejemplo, si les piden cubrir un puesto de contable, ellos entran en LinkedIn y hacen una búsqueda: “contable”.

LinkedIn les muestra, entonces, una lista con los resultados de esa búsqueda, que son los perfiles de los contables que hay en la red.

 

No buscan “en búsqueda activa de empleo” en LinkedIn.

Así, buscan lo que se les ha pedido: contables, fontaneros, matemáticos, electricistas, arquitectos, informáticos, economistas, periodistas, entrenadores…

Pero claro, no tiene mucho sentido para ellos buscar “en búsqueda activa de empleo”, porque eso no especifica cuál es tu área.

 

Suponen que todo el mundo está “en búsqueda activa de empleo” en LinkedIn.

Claro, si tú entras en LinkedIn y ves una recomendación de un responsable de procesos de selección diciéndote “no pongas que estás en búsqueda activa de empleo en tu perfil, porque entonces no te vamos a encontrar”, el mensaje que recibes es el de “si quieres un préstamo, demuestra que no lo necesitas”, como indicábamos en el símil del comienzo de este post.

Sin embargo, este proceder de este tipo de reclutadores implica suponer que todos están en búsqueda activa de empleo, porque van a contactar con quien reúna los requisitos necesarios para el puesto cuya vacante están buscando cubrir, para ver si estaría interesado, independientemente de si tiene empleo actualmente o no.

Sí, bajo todo esto está el sustrato de suponer que si alguien está trabajando ya de eso, será que es bueno en su trabajo, como decíamos antes.

Si alguien pide un proceso para cubrir un puesto, un mecanismo mental habitual puede ser pensar que lo mejor sería buscar a alguien que está trabajando ya de eso, y ofrecerle el puesto, pero en la empresa del cliente.

Por tanto, no es que estar “en búsqueda activa de empleo” no se recomiende porque sea algo de lo que avergonzarse, sino que suponen que todo el mundo está en ese estado.

Como ves, es muy, muy distinto.

 

Sé sincer@.

Yo recomiendo ser sincero, y no estoy en contra del uso de “en búsqueda activa de empleo”, aunque sí te diría que, por lo antes explicado, te será útil matizarlo.

Desde que lo vi, eso de “en búsqueda activa de empleo” me pareció una buena expresión, pues indica que te estás tomando en serio eso de buscar empleo.

De hecho, pienso que es completamente cierto eso de que “buscar trabajo es un trabajo en sí mismo”.

En los talleres de empleabilidad, una de las preguntas que más abre los ojos a los asistentes es cuando les comparas su desempeño como contratados con su desempeño como buscadores de empleo, simplemente en horas de actividad.

Es decir, comparar las 8 horas diarias (por poner un estándar) que dedicaban a su trabajo cuando estaban empleados, con el número de horas diarias que dedican a buscar trabajo.

Ahí, en muchas ocasiones, se dan cuenta de que pueden hacer más de lo que están haciendo, y les ayuda a renovar energías en su búsqueda.

No digo que sea fácil, ni que la gente se queje por nada: solo digo que a muchos les ayuda darse cuenta de que no dedican más de 1 o 2 horas diarias a buscar empleo, y pasan a dedicarle 8 horas al día, porque buscar trabajo es un trabajo en sí mismo, y eso son 8 horas al día.

No es fácil, porque (lo trataremos en otro post) los primeros días, puede que dediquen incluso más horas, elaborando su CV y haciéndolo llegar a todos sus conocidos, mandándolo a los portales de empleo en Internet, etc.

Pero una vez hecho eso, no es nada fácil mantener 8 horas de búsqueda de empleo al día, a lo largo de semanas o meses porque… ¿qué más se puede hacer?.

Por tanto, poner en tu perfil de LinkedIn que estás “en búsqueda activa de empleo”, me parece una manera de indicar que te importa, que estás con energía en esto de buscar empleo.

Ahora bien, por otro lado, no aparecerás en los resultados de búsqueda de los reclutadores que decíamos antes.

 

¿Qué buscas?

Bien, por un lado, has de pensar que no todos lo que ofrecen empleo en LinkedIn son intermediarios de empresas de selección, sino que hay veces que son las propias empresas las que ofrecen el puesto directamente en la red social, para que la gente interesada se ponga en contacto con ellos.

Y no solo eso, sino que también hay empresas que, directamente, se ponen manos a la obra con la selección, al estilo de los reclutadores de los que llevamos hablando ya un rato.

Sin embargo, a estas personas sí les suele interesar si estás o no estás buscando empleo.

Piensa que un reclutador vive de eso, de tener miles de contactos y CV, para acudir a ellos cuando los necesita, y a ello dedica todo su tiempo.

Sin embargo, cuando una empresa se mete en LinkedIn a buscar algún perfil que les valga para cubrir una vacante, no dispone de tanto tiempo, pues tiene otras actividades que hacer, y por tanto, sí que les ayuda el saber que estás buscando empleo: no les gusta llamar a gente para nada, gente que pueda no estar interesada.

De hecho, habrás notado que cuando rechazas una oferta, quien te la hace se siente muy contrariad@, pues dan por hecho que vas a saltar de alegría por el simple hecho de que te llamen, independientemente de las condiciones laborales que te ofrezcan.

Por eso, si llaman a alguien que saben que está buscando empleo, mejor.

 

Ayúdales a encontrarte.

Ponte en su lugar, y piensa que eres tú el que, en vez de buscar empleo, lo ofrece.

¿Qué necesitarías para que te pusieran fácil tu labor?

Te voy a poner un ejemplo, tan simple que tal vez lo lleves a la práctica inmediatamente.

No descubro ningún secreto del Universo, no vayas a pensar que soy tan inteligente.

Mira la diferencia entre “en búsqueda activa de empleo” y “buscando activamente empleo de…”

Completa tu la frase (contable, electricista, informático, granjero, chófer, ayudante de cocina, carpintero…).

Es algo muy fácil, ¿verdad?

Ya te lo dije, pero fíjate en la gran diferencia del mensaje y cómo facilitas las cosas a quien quiera ofrecerte un empleo:

  1. Estás diciendo que estás buscando empleo.
    1. No te van a llamar y se van a llevar la respuesta de “estoy bien donde estoy, no me interesa”.
    2. No van a gastar más tiempo del necesario.
  2. Estás indicando de qué estás buscando empleo.
    1. Quien busque un determinado perfil, te puede encontrar.
    2. Estás dando la información más relevante: lo que quieres.

 

El empleo que buscas importa más que los que has tenido.

En el  punto 2.2. de la lista anterior, te menciono que “estás dando la información más relevante: lo que quieres”.

¿Por qué te digo esto?

Porque es lo fundamental.

Tal vez, en tu vida laboral has trabajado muchos años de una cosa, pero has decidido cambiar, y ahora quieres trabajar de otra cosa.

Si alguien va a ofrecerte un empleo, lo que le interesa es, principalmente, si estás interesado en trabajar de eso…

…y después, habrá que ver la manera de validad tus aptitudes para el puesto.

Pero si estás buscando trabajo de cuidador de delfines, no tiene sentido que te ofrezcan un empleo de alicatador, por más que tengas mucha experiencia laboral poniendo azulejos estupendamente.

Claro, habrá entonces que ser capaz de demostrar que estás capacitad@ para el puesto, en caso de que no se corresponda con la mayor de tus experiencias laborales, pero eso es otro tema, también muy muy amplio.

Si haces caso a algunos reclutadores en sus recomendaciones (o tal vez no las interpretas correctamente, pues hay reclutadores muy buenos, y otros muy malos, y otros entre ambos extremos), y lo que haces es no actualizar tu perfil, dejando como “actual” el último puesto que tuviste como empleado, lo más lógico es que te pasen 2 cosas:

  1. Que no te llamen (o te escriban) porque entiendan que estás felizmente empleado en tu antiguo puesto.
    1. Estás perdiendo oportunidades.
  2. Que te llamen para puestos similares al que tienes como “activo” (aunque ya no lo sea).
    1. Si quieres cambiar a otro tipo de actividad, si no lo dices, nadie lo sabe.

 

La comunicación clara subyace en todo esto.

¿Qué vamos deduciendo de todo esto?

Se va repitiendo lo mismo: comunicarse claramente.

Si estás buscando empleo, dilo.

Si estás buscando empleo de algo en concreto, dilo.

Dilo claramente, y cuanto más clar@ seas en tus comunicaciones, más probable es que las respuestas que esperas sean más precisas.

 

No es diferente on-line que off-line.

Hemos estado hablando de LinkedIn mucho rato en este artículo, y podrías llegar a pensar que te estoy hablando de estrategias on-line.

Bien, sí, pero la realidad es que no son distintas de las off-line, las que tradicionalmente se llaman “del mundo real”.

Es lo mismo.

Si estás buscando trabajo, dilo.

Si estás buscando trabajo de algo, dilo.

La diferencia es que en el caso on-line lo dices en unos ámbitos (foros, redes sociales, portales de empleo de Internet), y el en caso off-line lo dices en otros ámbitos (amigos, conocidos, contactos…).

Pero fíjate en que es lo mismo.

Si estás buscando empleo, es normal que les digas a tus amigos “oye, si te enteras de alguien que necesite un (..) me lo dices, que estoy buscando”.

Es normal.

Repito: es normal.

Grandes especialistas del Marketing, como Joan Boluda u Óscar Feito, hablan de un “círculo” que llaman “FFF”, en relación a “Fools, Friends and Family” (locos, amigos y familia), que pueden ser los que, de manera más inmediata, confíen en ti si lanzas un nuevo producto o un servicio.

Pues esto es lo mismo, si estás buscando empleo, y lo primero que haces es decírselo a tu círculo más cercano de personas allegadas, no tiene nada de cutre ni de chapucero, es normal.

Eso sí, no te quedes en eso, pues hay mucho más que hacer. No interpretes que ahí termina tu trabajo.

 

Sé proactiv@.

Imagina que tienes un perfil en LinkedIn, y que tienes una red de 1er orden de…100 personas.

Si cada una de esas personas tiene, a su vez, 100 contactos de 1er orden, tu red de contactos de 2º orden es de 10.000 personas.

Bien, imagina que les dices a tus 100 contactos de 1er orden que estás buscando empleo de… ayudante de cocina (por ejemplo).

Ya lo saben 100 personas, y si alguna de ellas necesita un ayudante de cocina en su negocio, estás dando opción a que te ofrezcan el puesto.

Pero si, además, les pides (sí, se lo dices, con palabras, abiertamente), que se lo digan a sus contactos, por si alguno de ellos (que tú no conoces) necesitase un ayudante de cocina, tu mensaje podría llegar, no solo a 100 personas, sino a 10.000.

Evidentemente, es un extremo muy optimista, pero a nada que lo re-transmita un 10% de tus contactos (es decir, solo 1 de cada 10 te haga caso), estaríamos hablando de que tu mensaje ha llegado a 1.100 personas.

Lo mismo ocurre en el off-line.

Tú se lo dices a 15 amigos, y ellos a sus conocidos… y así vas multiplicando el número de receptores del mensaje.

 

Todo esto desaparece si te avergüenzas.

Si cedes ante los prejuicios sociales, a que te miren raro, a que algunos “profesionales” de RRHH tengan una idea preconcebida de ti solo por decir que estás buscando empleo…

… pues TODO LO QUE HEMOS HABLADO NO SIRVE DE NADA.

Si te avergüenzas, no les dirás a tus conocidos que estás buscando, y ellos no se lo dirán a sus conocidos.

No habrá efecto multiplicador del mensaje.

Te encomendarás a la suerte, a que algún reclutador navegando por LinkedIn piense que cumples con un perfil y te llame.

Es demasiado poco, y pierdes muchísimas oportunidades.

Y todo ¿por qué?

Estás buscando empleo.

Estás buscando una manera de conseguir tu sustento.

¿¡De qué te avergüenzas!?

Seguiremos hablando.

Si quieres, deja tu comentario, seguramente será útil a mucha gente.

Un saludo.

 

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