Si quieres tener productividad, no confundas la causa con la anécdota.

Para tener productividad, no confundas causa con anécdota

Para tener productividad, no confundas causa con anécdota

 

Puede que hayas aplicado lo que has leído en artículos que te explican por qué las personas que tienen éxito han llegado a esa situación… y sin embargo, no has obtenido resultados.

Y sin embargo, sigues recibiendo el mensaje, repetido una y otra vez, de que es el secreto que ha encumbrado a los referentes del momento que sea…

¿Qué ocurre? ¿Por qué a ti no?

 

No es lo mismo la causa que la anécdota

La dificultad fundamental cuando se analiza cualquier cosa es distinguir cuáles son las verdaderas causas que hacen que la situación se produzca, y distinguirlas de aquello que, también está ahí, pero es anecdótico.

 

Analizar al revés, desde el resultado.

Claro, si tú quieres lograr algún resultado es normal que te fijes en alguien que ya lo ha conseguido, y que intentes averiguar cómo lo ha hecho, para ponerlo en práctica.

El problema es que eso no es tan fácil.

Al contrario: es muy difícil.

¿Por qué?

Porque puedes saber cuáles han sido sus acciones, pero no es tan sencillo saber cuáles de esas acciones han sido las causas que han conducido a esa persona hasta el resultado obtenido, y cuáles no.

Es normal que empieces por el final, y vayas retrocediendo, pero no todo lo que encuentres por el camino es útil.

 

Las anécdotas rellenan artículos superficiales.

Es muy habitual.

Mucho.

Demasiado.

Alguien echa un vistazo o entrevista a un personaje de éxito, del ámbito que sea (empresarial, deportivo…), y en esa entrevista el personaje en cuestión comenta algo que hace.

El entrevistador, con demasiada frecuencia, convierte esa anécdota incluso en el titular del artículo.

A veces, incluso va más allá, y ese titular es un mensaje imperativo para el lector.

Hablaremos de ello un poquito más adelante.

 

Quedarse solo con la forma, pero no con el fondo, es más fácil, pero no sirve de mucho.

Los personajes famosos tienen una imagen.

Cuando esa imagen se hace popular es cuando ya son famosos, que en muchas ocasiones es cuando ya han conseguido algo.

Esa imagen, que es lo que llega al público, se convierte muchas veces en objeto de copia, pero simplemente porque es lo más fácil, sin tener por ello utilidad alguna.

Por ejemplo, cuando un deportista que está en su mejor momento se tiñe el pelo de un determinado color, o se hace algún peinado característico, es muy habitual que empieces a ver cómo muchos deportistas de esa disciplina imiten ese peinado o ese color de pelo, o lo que sea; especialmente aquellos que aspiran a llegar a la posición que ese deportista tiene en ese momento.

Sin embargo, peinarte como tu deportista favorito no te va a acercar a sus niveles de rendimiento.

Calzar las mismas zapatillas que tu deportista favorito no te va a acercar tampoco a sus niveles de rendimiento.

 

Es solo imagen.

Pero es mucho más sencillo peinarte como él/ella que seguir su rutina de entrenamientos, de dieta, etc., que curiosamente, además, es mucho más desconocida para el público que su peinado.

 

Volvemos a la anécdota.

Podemos ir un paso más allá.

Siguiendo con el ejemplo de tu deportista favorito/a, imaginemos que, como quieres ser tan bueno como él/ella, lees más entrevistas y te cuentan cómo entrena.

Pues en esos casos, también es muy frecuente que se desvirtúe lo importante y lo anecdótico.

Imagina que ese deportista dice que todas las mañanas sale a correr un montón de kilómetros y hace un montón de flexiones… y entre medias de todo eso, menciona que tiene la costumbre de beberse un zumo de cualquier fruta… y que lo hace siempre en 5 tragos (no sé, porque tenga esa manía, por ejemplo).

Ahora dime si no has visto nunca un titular del tipo: “si quieres ser tan bueno/a como (pon tú el nombre que quieras aquí), bébete el zumo en 5 tragos”.

Vemos cómo lo más anecdótico de todo se ha convertido en el mensaje principal del artículo, y además establece una relación causa-efecto totalmente falsa.

 

En el ámbito profesional, también se confunde la causa con la anécdota.

En el mundo de la empresa también hay estrellas, como en el mundo del deporte.

Y hay una tendencia a dar a entender que cualquier cosa que esas personas de éxito empresarial hagan o digan es algo bueno, relevante o a imitar.

En una gran cantidad de ocasiones, se eleva a la categoría de causa algo que no es más que una anécdota.

 

No te dejes engañar, distingue la causa de la anécdota.

Es fácil de decir, pero normalmente es muy difícil de hacer.

Tú recibes la información ya empaquetada, y te llega lo que te transmiten.

Si esa transmisión trae un mensaje que no es válido, lo que te llega no te ayuda.

Es más, puede que te perjudique.

 

El ejemplo del horario.

Vamos a partir de un punto en que tú no lees artículos de productividad, ni de actividad profesional, ni nada parecido.

Haces un análisis de cómo tienes que organizar tu horario, y así actúas.

Pensemos, por ejemplo, que tu análisis da como resultado que tienes que levantarte a las 8:00h de la mañana.

No tienes problemas de tiempo, y llegas a todo lo que quieres a lo largo del día.

Un buen día, abres una revista o una red social y empiezas a ver titulares que dicen “los profesionales de éxito se levantan a las 4:00h”, ” si quieres ser como (pon tú el nombre que quieras aquí) tienes que levantarte a las 4:00h”, “este empresario/a de éxito se levanta a las 4:00h”, “el secreto de las personas exitosas es levantarse a las 4:00h”…

Es así, cuando surge una tendencia, no es que aparezca en un titular aislado, ni en un artículo aislado, sino que te lo encuentras por todas partes.

Llegados a este punto, como todo el mundo lo dice y lo afirma tajantemente, lo tomas en consideración.

Como te gustaría tener tanto éxito como esas personas que se mencionan en los artículos, decides que tú vas a dejar de levantarte a las 8:00h y empiezas a levantarte a las 4:00h.

Y resulta que, no solo no mejora tu productividad, sino que va a peor.

¿Cómo es posible, si estás haciendo lo mismo que las personas de éxito?

Pueden ser dos cosas, fundamentalmente:

  1. Puede ser que, para las personas de los ejemplos, en su caso específico, el hecho de levantarse a las 4:00h sea útil.
    • Eso no quiere decir que lo sea para todos, ni en cualquier circunstancia.
  2. Puede ser que no sea más que una anécdota, y no tenga nada que ver con el éxito de esa persona.
    • Las causas son otras.

Distinto sería si tú no has conseguido hacerte un horario con el que consigas llegar a todo lo que quieres cada día.

Entonces, es normal que tengas que probar otras cosas, si lo que haces no te está funcionando.

Pero siempre debe ir acompañado de un análisis, aunque sea más difícil que la imitación vacía.

 

Los contraejemplos.

Una técnica que te recomiendo es que intentes encontrar contraejemplos.

Cuando un artículo te eleva a categoría de causa alguna anécdota, una manera de entenderlo es encontrar otro ejemplo en el que se demuestre que no es una causa.

Por ejemplo, seguramente hayas leído artículos, o biografías completas, de algún empresario de éxito que otro.

Imagina que se te cuenta que ese empresario de éxito tenía un modo de dirigir autoritario, que gritaba mucho y que imponía una disciplina muy marcada a sus empleados.

En este punto, es muy fácil que te transmitan la idea de que la forma de tener éxito como empresario sea actuar de esa manera autoritaria y gritando mucho.

Sin embargo, si buscas un poco más, es probable que encuentre otro ejemplo de otro empresario de éxito que fuera dialogante, que hablase con calma y que no impusiese una disciplina marcada a sus empleados.

Entonces, te puedes dar cuenta de que, si ambos empresarios/as han llegado a un nivel de éxito, y su forma de dirigir es distinta (uno/a era muy autoritario/a y el otro ejemplo, todo lo contrario), la deducción lógica es que no fue esa la causa de su éxito, sino simplemente una característica más, una anécdota.

Si volvemos al ejemplo del horario, te puedo asegurar que hay personas de éxito en el mundo profesional que no se levantan a las 4:00h.

 

Entender las causas es difícil, y replicarlas puede ser imposible.

El tema que estoy tratando en este artículo puede dar para un libro entero, y no voy a extenderme mucho más hablando de ello, por ahora.

Pero merece la pena mencionar que, como decíamos antes, entender cuáles son las causas del éxito de alguien es bastante difícil: lo fácil es entender que cualquier anécdota es la causa, pero es un error.

Si llegas a descubrir las causas del éxito, tendrás una posición excelente para replicar esas acciones y llegar tú también al éxito, igual que esa persona… ¿o no?

Puede ser que no.

Desde los ejemplos más evidentes hasta los más difíciles, podríamos estar horas hablando de esto.

Por ejemplo, hay un componente que puede ser importante: el momento.

Cuando, casi repentinamente, una tecnología se adueña del mercado, aquellos que son especialistas de esa tecnología en ese momento tienen muchas probabilidades de ascender en su carrera.

Y sin embargo, es probable que aquellos que lleguen al nivel de especialistas unos años después, ya lleguen tarde y tal vez otra tecnología sea la que predomine.

O tal vez lo que ha hecho esa persona le funcionó en su contexto, en su país, en su mercado, y si tú lo replicas en tu país, en tu contexto, que puede que sea diferente, y no por tanto no te funcione.

Son muchos factores, y hablaremos de ello en otros artículos. De momento, solo te los enuncio.

 

Tu caso específico.

Si quieres que trabajemos en tu caso, o que formemos a tu equipo en este tipo de habilidades, puedes contactar conmigo, y hablamos.

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