Exceso de horas laborales y el dimensionado de equipos.

exceso de horas laborales y dimensionado de equipos

Es un argumento recurrente, ya casi un tópico, que en países como España la jornada laboral es más larga que en otros países, y se suele acompañar con una serie de comentarios relativos a la baja productividad, que voy a desmitificar aquí.

 

El exceso de horas laborales y su pretendida relación con la baja productividad.

Lo habrás oído muchas veces, en España se trabaja muchas horas pero la productividad es muy baja, en comparación con otros países.

¿Seguro?

Es una afirmación tan gratuita que merece la pena dedicar un artículo a hablar de ello.

Lo que se dice con frases como ésta es que el trabajo que los empleados de otros países son capaces de hacer en un determinado tiempo, los empleados en España tardan más tiempo, son más lentos, la productividad es menor.

Por eso, te venden que en otros países todo el mundo se va a casa pronto, concilia vida familiar y laboral, tiene tiempo para sí mismo, mientras que en España eso no ocurre porque se sale muy tarde de trabajar.

Oirás argumentos de todo tipo: se tarda mucho en comer, la gente se pasa el día en Facebook esperando a que se vaya el jefe para irse…

 

¿De verdad eres tan vag@, torpe y lent@?

Cuando he formado parte de equipos en multinacionales, ciertamente las personas de otros países se extrañan de los horarios españoles.

Pero el caso es que, cuando trabajas con ellos, resulta que no son como te los habían pintado.

No son súper-rápid@s, ni súper-eficientes, ni súper-nada… Son personas normales.

¿Entonces, qué ocurre aquí? ¿Por qué ell@s se van a casa a las 17h y en España estás en la oficina hasta las 20h, las 21h…?

 

El paradigma del dimensionado de equipos.

Que no te cuenten cuentos: la diferencia es el dimensionado de equipos.

Cuando formas parte de un equipo multinacional, ves con claridad cómo es posible que ell@s vivan de otra manera, y es que el trabajo que tú haces en solitario, en otros países lo hacen entre varias personas.

En otras sociedades, se prima la especialización, y eso suena estupendamente como eslogan publicitario, pero la especialización conlleva la otra parte, que no se acepta tan fácilmente en la cultura de España.

 

La especialización implica la necesidad de varias personas.

Cuando hay que realizar un trabajo, lo habitual es que ese trabajo se componga de varios aspectos, varias partes.

Si un equipo está compuesto por especialistas, cada especialista hace una parte, aquella en la que, precisamente, tiene mayor conocimiento.

Pero eso implica que, para la realización de un trabajo completo, hacen falta varias personas.

En otras culturas laborales, esto se da por hecho: en la cultura laboral española, no se da por hecho.

 

La dificultad de compatibilizar puestos.

Un indicador de esto que te digo es la dificultad que existe en las empresas multinacionales para fijar equivalencias entre un puesto en su filial española, y ese mismo puesto en otros países.

Si haces un poco de prospección, no te costará mucho ver que el problema es que el puesto en la filial española suele abarcar más funciones que en otros países.

Es decir, que lo que en tu empresa en España hace una sola persona, en otros países lo hace un equipo.

 

El fracaso de la carga de trabajo.

Si una persona tiene que trabajar sistemáticamente 12 horas al día para cumplir con su cometido, el fallo está en su carga de trabajo.

No sigamos diciendo que es una persona lenta, poco eficiente, etc.

Fijémonos en quién le asigna el trabajo, y si lo está haciendo bien.

Es algo directamente relacionado con el dimensionado de equipos: si en vez de una persona hay dos, no será necesario que trabajen 12 horas al día.

 

El coste de los equipos: rentabilidad por empleado.

Cuando alguien enuncia estos argumentos del exceso de horas trabajadas, no suele hablar de costes.

Efectivamente, en otros países se trabaja menos horas, y es porque hay más empleados que en España para una misma carga de trabajo.

Por tanto, sacar adelante esa carga de trabajo tiene un coste mayor en otros países que en España, y no hablamos solo de la cuantía del salario, sino del número de salarios.

A lo largo de mi carrera he visto proporciones enormes, donde los equipos eran 5 ó 10 veces mayores en otros países que en España, para una carga similar de trabajo, o desproporcionada (quiero decir, que un equipo 10 veces mayor, por ejemplo, saca adelante el triple de trabajo: saca más trabajo, pero no saca 10 veces más trabajo).

La cifra que te esconden es siguiente: rentabilidad por empleado.

 

Con la “rentabilidad por empleado” todo cambia.

Te puedo decir que es bastante habitual que al hablar de rentabilidad por empleado todo resulte distinto.

Resulta que esos empleados tan torpes, tan lentos, tan poco productivos que necesitan trabajar 12 horas al día cuando sus homólogos de otros países trabajan 8 horas… vienen siendo muy rentables para sus empresas.

Vamos a ver, es “la cuenta de la vieja”: si el trabajo lo sacan entre 25 personas (25 salarios) en vez de 40 personas, la rentabilidad de cada una es mayor si divides entre 25 que si divides entre 40, son matemáticas simples.

 

La “rentabilidad por empleado” no se lleva bien con la conciliación.

Es una cuestión cultural.

En España, estás viviendo en una sociedad acostumbrada a buscar lo que sea gratis, aunque sea malo.

Si alguien se entera de que has pagado por algo, rápidamente te dirá que él/ella lo ha conseguido gratis, por lo que has hecho el tonto pagando (aunque lo suyo sea de baja calidad y lo tuyo sea de buena calidad).

Pero eso no se analiza tanto: “¿has pagado por un curso de HTML? Pero si en Internet hay un montón de cursos gratuitos…” Sí, pero, ¿son igual de buenos que el que tú has pagado? A veces sí, a veces, no.

Sin embargo, se entiende que, siguiendo el ejemplo, un curso de HTML es un curso de HTML, y que son todos iguales, más o menos: la realidad es que no.

 

La generalidad vale.

Seguramente, es algo que entiendes en tu propio ámbito profesional.

Si eres desarrollador web, estarás cansado de que te pregunten “¿cuánto vale una página web?”, del mismo modo que si eres arquitecto, lo estarás de que te pregunten “¿cuánto vale el proyecto de una casa?”…

Depende, ¿verdad?. Depende de cómo sea la página web, depende de cómo sea el proyecto de la vivienda.

Sin embargo, hay otros ámbitos en los que esto está más claro. Por ejemplo, el automóvil.

Es extraño que alguien te pregunte “¿cuánto vale un coche?”.

La sociedad ha interiorizado que, dependiendo de cuál sea el modelo de coche del que estemos hablando, el coste y el valor pueden ser drásticamente diferentes: un biplaza de 400CV no suele costar lo mismo que un utilitario de 3 puertas y 65CV.

Y es algo que se tiene interiorizado.

Sin embargo, no ocurre con la mayoría de los sectores, y es la mayor barrera a superar.

 

Ejemplo: una vivienda.

Para ilustrar de lo que hablamos, vamos a suponer que decides hacerte una casa, una vivienda, desde cero (enhorabuena, por cierto, si estás en disposición de poder hacerlo).

Necesitarás una empresa constructora, o varias, y eso lo tienes claro, pero…

Si a ti, como cliente, te dicen que, por ejemplo, para hacerte una casa tienes que pagar a varias empresas técnicas especialistas: energía, iluminación, estructuras, control de tiempos, seguridad, diseño, licencias, climatización, electricidad, control de calidad… te llevarás las manos a la cabeza: eso es carísimo.

Con un arquitecto y un aparejador (o arquitecto técnico, o ingeniero de la edificación…) lo cubres todo.

Y esto es así porque un arquitecto en España estudia asignaturas de estructuras, de instalaciones, de construcción, etc…

En otros países, no es así, y de hecho un arquitecto no tiene firma legal suficiente para construir una vivienda, se necesitan más firmas, más técnicos.

Es evidente que si un arquitecto no estudia (por ejemplo) asignaturas de estructuras, no puede firmar la parte de estructuras de un proyecto: y eso obliga a que otro técnico, especialista en estructuras, intervenga en dicho proyecto para hacer esa parte.

Por decirte otro ejemplo: en algunos países, hay ingenieros que se ganan la vida (y muy bien) solamente diseñando iluminación. Son ingenieros especialistas en iluminación.

¿Contratarías tú, por ejemplo, a un ingeniero especialista solo en iluminación, y le pagarías, para que diseñara solamente la iluminación de tu vivienda?

Ahí tienes la respuesta a todo, y el motivo por el cual es una profesión que en España apenas existe, y es el motivo por el que, cuando hace falta un especialista en iluminación, las empresas acaban llamando a alguien de otro país, donde sí que es una profesión con cabida real.

Lo que en otros países hacen varios técnicos, en España lo hace uno.

En términos de dinero, es más rentable: en términos de conciliación de vida laboral y personal, no lo es.

 

El camino hacia equipos bien dimensionados.

El correcto dimensionado de equipos es algo tan difícil porque, a pesar de ser obvio, y a pesar de que a todo el mundo le gusta hablar de especialización, es algo cultural.

Esa imagen tradicional de “servicios generales” que has visto en tu oficina, de una persona que tan pronto te hace un trabajo de fontanería como te hace un trabajo de electricidad; o esa concepción de ser “informático”, o “ingeniero”, que en otros países se hace insuficiente sin especificar más (informático en…ó ingeniero de…), aquí es más que suficiente.

Y ya si entramos en eso que popularmente se llama “reformas”, la tendencia a contratar personas que “hacen de todo”, y se busca hacer una obra completa con una “cuadrilla” de 4 personas, 3 personas, 2 personas… o un único “manitas”.

Si dejamos aparte los temas (que no se deben dejar aparte) de legalidad, es evidente que una persona haciendo la reforma de tu local va a tardar mucho más que si hay electricistas, pintores, albañiles, fontaneros, carpinteros, cerrajeros… como debe ser.

Pues este mismo concepto se te aplica a ti en tu puesto de trabajo.

Mientras esto siga así, seguiremos oyendo que trabajas muchas horas porque eres poco productiv@, porque te pasas el día en Facebook, etc.

 

De todo hay.

Como te decía antes, tengo ya una experiencia a mis espaldas.

En este tiempo, he visto de todo: he visto a los que están dejando pasar el día hasta la hora de salir, o hasta que se va el jefe para irse ellos, o los que se van a las 21h si está el jefe, pero el día que el jefe no está se van a las 18h.

Sí, los he visto.

No estoy negando que existan.

Lo que digo es que no se puede generalizar, porque también conozco muchos casos de personas que no se van antes a casa simplemente porque no les da de sí el tiempo laboral normal para terminar sus tareas diarias, porque, si se van a casa a su hora, hay una parte del trabajo que les han asignado (que es demasiado, que no está bien medido) que se queda sin hacer, y mañana habrá un problema.

No es un problema, en estos casos, de que la persona sea más o menos productiva, sino de si la carga de trabajo que tiene es o no la correcta, y es algo directamente relacionado con el dimensionado de equipos, pues la cantidad de trabajo a sacar adelante es la que es, y la cuestión es entre cuántas personas se va a acometer la tarea: cuanto más pequeño sea el equipo, más carga de trabajo por persona.

Una forma de verlo es que, si durante una época los empleados de una empresa tienen que salir de la oficina más tarde de lo debido, es que ha habido un pico de trabajo.

Pero si salen de la oficina más tarde de lo debido de manera constante, es que la plantilla está mal dimensionada.

Por tanto, dejémonos de tanto estereotipo trasnochado, y analicemos, que siempre viene bien.

 

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