Te va a sustituir un software si trabajas así.

¿Qué aportas?

Es curioso, pero muchas veces, tanto las personas como las organizaciones, se olvidan de esta pregunta.

Se entiende que estás en una empresa o una organización, y que desempeñas una actividad ahí.

¿Tienes claro cuál es? ¿Lo tiene claro la empresa?

¿Aportas tú o la empresa?

Imaginemos que trabajas en una poderosa empresa multinacional, y que te toca negociar una serie de suministros para fabricación de lo que sea.

La situación es que vas a negociar por un volumen alto de suministros, y a los posibles suministradores les interesará mucho firmar un contrato que les garantice esa venta.

Les recibes en tu oficina corporativa de la empresa, y en la pared detrás de ti hay un cartel que identifica cuál es esa empresa.

Le pides un descuento enorme a los posibles suministradores: todos acceden.

Les pides condiciones ventajosas: todos acceden.

Y así, continúas hasta cerrar un trato que ha sido estupendo para la empresa en la que trabajas, o al menos, eso piensas.

Ahora vamos a analizar:

¿Qué has aportado tú? Vs ¿Qué ha aportado el cartel de la pared?

Puede ser que hayas conseguido manejar la negociación con eficacia porque seas un magnífico negociador.

También puede ser que, las personas que estaban reunidas contigo, realmente no estaban reunidas contigo, sino con la empresa a la que, en ese momento, encarnas para ellos.

Es muy probable que, cuando pedías esos descuentos, miraran por encima de tu cabeza al cartel con el nombre de la empresa que está en la pared detrás de ti, y a ti ni te vieran.

¿Qué hubiera pasado si, en vez de encargarte tú de esa negociación, lo hubiera hecho cualquier otra persona?

Piensa qué hubiera sucedido si la negociación se la hubieran encargado a otro compañero de tu empresa.

Cuando hubiera pedido el descuento a los suministradores, ¿crees que con esa otra persona no hubieran accedido?

Se analiza cuando se cambia de empresa.

Si vas a una entrevista de trabajo y explicas que antes eras un gestor de aquella gran compañía, y que negociaste aquel contrato por un volumen enorme de suministros, etc… es posible que tu interlocutor en la entrevista no lo valore demasiado, sobre todo si la empresa a la que vas no es tan poderosa.

Lo que le va a interesar, no solo a tu entrevistador, sino a tu futurible empleador es lo que aportas tú.

Sobre todo si la empresa que te entrevista no tiene un nombre que negocie por sí solo, y se necesita de ti para conseguir los objetivos.

¿Y un programa informático?

Todos conocemos profesionales que trabajan como si fuesen programas informáticos.

Es normal que esas personas teman perder su empleo y ser sustituidas por software. Normal y lógico.

Imagina, en el ejemplo de la negociación que hemos puesto de esa gran compañía, que en lugar de mandarte a ti a negociar, hubieran puesto un anuncio en su web pidiendo ofertas a modo de subasta electrónica, para seleccionar al más barato.

Simplemente, los ofertantes hubieran introducido sus ofertas en esa web, y el software habría respondido un resultado: el adjudicatario.

Hay personas que interpretan su puesto de trabajo así. Buscan ofertas y eligen la más barata.

¿Aportas tú algo más que eso?

Si no lo haces, es lógico que temas que un programa informático te sustituya.

Y eso, está en tu mano, depende de ti.

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